Caracas- Impulsando un proceso de sensibilización y formación que revele las facetas y consecuencias encubiertas de violencia y la discriminación racial, fue bautizado en horas de la mañana del domingo 13 de septiembre, en el Museo Jacobo Borges (Parque del Oeste), el libro Afrohermanas, diferentes, reveladas y reconocidas, una recopilación de las experiencias obtenidas en talleres realizados entre los meses de noviembre de 2008 y agosto de 2009 con mujeres de Palmerito, Estado Mérida y Chuspa y La sabana del estado Vargas, bajo el Convenio Fundayacucho, la organización de mujeres afrovenezolanas Cumbe y el proyecto Diáspora Hoy. En el evento participaron las mujeres afro descendientes quienes con sus propias vivencias hicieron posible la existencia de este libro, así como también la presidenta del Banco de la Mujer (Banmujer) y recién designada, segunda al mando del Ministerio del Poder Popular para la Mujer, Nora Castañeda, quien en una breve intervención exhortó a las presentes a no cesar su lucha contra todo tipo de descrminación.
“El hecho de que estas mujeres escriban un libro basado en este tema significa que han tomado la iniciativa de organizarse y están pasando por un proceso de investigación acción participación, de reconocimiento y autorreconocimiento que nos lleva a sentirnos cada vez más hermanas, no solo hermanas afro descendientes sino de Venezuela y del mundo”.
Castañeda además, hizo referencia al trabajo que aún falta por hacer en el país para combatir distintos tipos de discriminación “hay que desarrollar leyes orgánicas especiales sobre este asunto. El presidente de la República, Hugo Chávez, creó la comisión presidencial de afrodescendientes, precisamente para trabajar duro contra la discriminación, pero estamos conciente que no es fácil porque es una cultura de siglos”.
Por otra parte, Yelitza Parra, afro descendiente del municipio Chuspa expresó que “he aprendido cosas importantes con los talleres recibidos. Mucho dicen que la discriminación racial no existe en Venezuela pero en realidad es algo que nos afecta a diario. Hoy estoy feliz de estar aquí bautizando junto a mis compañeras, un libro donde también he puesto mi granito de arena” Afrohermanas, diferentes, reveladas y reconocidas es producto de un proceso de formación durante seis meses que a través de la escritura y la fotografía ha enfocado la violencia y la discriminación racial de una manera propositiva y creativa para que las victimas asuman su propia defensa y superen las consecuencias que genera esta situación.
Con su claro acento colombiano y un tono de voz bajo, tranquilo, relajado, seguro de lo que transmite, William Ospina, escritor ganador del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, comenzó a desglozar algo de esos infinitos fragmentos de vida y de consciencia que lo habitan, algunos de los cuales ha decido compartir a través de su obra.
Al preguntársele sobre su manera de contar la historia del continente a través de novelas, aclaró que "en primer lugar es una manera de contármela. Cuando yo me propongo a escribir una novela de estas, sobre estos temas, por ejemplo, de los viajes al Amazonas o cualquier otro, nunca me propongo contar algo que yo sé, sino tratar de contarme a mí mismo algo y de compartirlo con los demás".
Así describió el escritor la manera en la que comienza su aventura al tomar una pluma y plasmar el realismo en algunos casos "mágico", que surge de su interior: "Me parece muy interesante una historia, pero eso no significa que yo la sepa. Significa que quiero profundizar en ella, que quiero descubrir cómo descubrieron la cosas, cómo fueron esos personajes, cómo se sucedieron los hechos, entonces, después de tomar la decisión de abordarlos, es mucho el trabajo para llegar a convertir eso en un relato y en ese proceso están los principales descubrimientos".
Ospina asegura que en muchas ocasiones, las cosas que más disfruta cuando está escribiendo una obra "no las tenía previstas de antemano", sino que "ocurrieron por el camino, me sorprendieron y son las que más agradezco, son las que tenía que escribir el libro, para descubrirlas".
"Tenemos una gran lengua, una lengua que América ha enriquecido, a la que le ha dado vigor, originalidad, y el deber de todos los escritores es serle fiel a esa lengua", consideró.
Es así como este autor, quien también se ha dedicado al periodismo, se convierte en un explorador de experiencias pasadas, presentes, internas y externas, sin dejar de mirar la "la ilusión" que representa el futuro.
"Nadie logra vivir plenamente el presente, estamos por un lado llenos de recuerdos, y por otro lado llenos de esperanzas", uno de los aprendizajes de vida de William Ospina.
"Basta ver cuánto nos aterra la posibilidad de perder la memoria para saber que el pasado es necesario, que es una fuente de salud mental y de salud vital y por supuesto basta ver cuánto nos aterra la posibilidad de perder el futuro", argumentó
"Vivir el hoy es poder vivir los hechos, y también esos recuerdos, y también esas posibilidades".
"Un acto de gratitud" hacia el lector
"Yo agradezco que las personas me lean porque no están obligadas a hacerlo, ni es necesario. Hay tanta buena literatura en el mundo, hay tantos buenos autores, de todos los tiempos, hay tanta literatura clásica, que no hemos acabado de leer, que prestarle excesiva atención a la actualidad no es sensato", así define Ospina su sentido hacia todo aquel que accede a su obra.
"Agradezco mucho a todas las personas que se acercan a leer mis libros. Ojalá encuentren en ellos alimento para su reflexión".
Durante la entrevista que el escritor concedió al sitio en Internet de teleSUR, reflejó un valor que persiste en aquellos que no sólo se dedican a la escritura, sino que completan su labor con uno de los géneros literarios más sublimes.
Con un amplio sentido poético, el hecho de escribir, para William Ospina "es una de las partes que constituyen la vida, en este caso, una vocación, un destino".
"Yo lo disfruto", dijo, con especial énfasis, "realmente para mí es una alegría grande escribir, leer, tratar de pensar y trato de que todo lo que vivo tenga que ver con eso, que no sean como compartimientos cerrados y ajenos".
Complementó:"Sería un error pensar que ser un escritor hace que uno tenga menos responsabilidades ciudadanas, menos responsabilidades familiares".
El compromiso con las realidades del continente
En otra parte de la entrevista, Ospina comentó el "gran honor" y "la gran responsabilidad" que significa para él, haber obtenido el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos.
Ese galardón le representa "la alegría de estar, de verme aproximado a algunos nombres muy grandes de la literatura, yo diría que abrumador, y la alegría del caso colombiano, de recibir un premio que han recibido no solamente autores a los que admiro mucho, sino amigos a los que quiero mucho, como Gabriel García Márquez (Gabo), Fernando Vallejo, (entre otros)".
Sin lugar a dudas, William Ospina hoy puede abarcar una de las frases de uno de los "grandes" que muchos admiran, auquella que en una oportunidad Gabo expresó: "El compromiso del escritor no es sólo con su realidad, sino con toda su realidad".
Ospina, nacido en 1954 en Padua, Colombia y licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, ha demostrado con sus obras la expansión de su pensamiento hacia los diferentes horizontes del continente y del mundo. No deja de atreverse a explorar y a emitir opiniones acerca de las realidades que albergan a los pueblos del mundo.
Prueba de ello es su más reciente novela "El país de la canela", por la que obtuvo el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos.
"Si decimos el país de la Canela, es casi como si estuviéramos diciendo el país del café, el país del banano, el país del ganado, el país del azúcar, el país del petróleo. Nuestros países tendieron a especializarse en algo. Y ese país de la canela era una ilusión, la idea de un país en el que sólo se produce canela, como la idea de un país en el que sólo se produce café, o en el que sólo se produce ganado, y yo creo que expresa un poco el drama de América Latina".
Con un sentido crítico, recordó que Latinoamérica es "un continente al que las grandes potencias del mundo, especializaron en la producción de cosas que ellos necesitaban".
Tal hecho mereció su reclamo y aporte. "Una economía sana produce todo lo que su gente necesita, o hace el esfuerzo por producir aquello que su gente necesita y sólo piensa en exportar aquello que les sobra, en cambio nosotros planificamos nuestra economía no pensando en lo que necesita la gente, sino en lo que necesitan comprar en otros sitios", argumentó.
Señaló el ejemplo de Colombia, que se especializó en la producción del café pero afirmó que el país "no era un buen consumidor de café", pues "a la gente se le enseñó a cultivar el café (...) pero no a disfrutar el café".
"Ahí hay una deformación del sentido de la economía, entonces el país de la canela es el nombre de esas muchas ilusiones que hemos vivido nosotros", añadió.
Bajo su lupa, la economía latinoamericana debe estar hecha en función de las necesidades de quienes habitan el continente. "Nosotros deberíamos ser países de todo, países de los minerales, países de la agricultura, países de la ganadería, del azúcar, de la flores, pero en función fundamentalmente del bienestar de la comunidad y por supuesto también del mercado externo pero no como principal prioridad".
Prensa. FEPR (12.07.09). La Biblioteca Isaac Pardo del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) servirá de espacio para que este viernes 17 de julio a las 6:30 pm, la Fundación Editorial el Perro y la Rana (FEPR) lleve a cabo la presentación de tres nuevas obras.
Guía de Montunos para piano (Colección Armando Reverón) del docente, músico y escritor Francisco Santángelo; la novela El Chamán de los Cunaguaros. Viaje por el mundo indígena venezolano de Marisa Vannini de Gerulewicz (Colección Páginas Venezolanas) y la novela El huevo del mundo (Colección Páginas Venezolanas) de Nidesca Suárez, serán los nuevos títulos que estarán disponibles para nuestros lectores.
La presentación contará con un conversatorio sobre cultura indígena a cargo de Esteban Emilio Mosonyi, Antropólogo y docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
El proyecto Cultural Theatron nace en agosto de 2008 por la iniciativa de un grupo de jóvenes de Caracas- Venezuela,con el fin de llevar al público valores fundamentales para el desarrollo del ser humano.